El feminicidio de Michel Lara

El feminicidio de Michel Lara

Autoría: Minerva Figueroa

En La Sierra, corregimiento de Chiriguaná, Cesar, un lugar muy cercano a nuestros corazones, sucedió un hecho que lamentablemente es muy frecuente en Abya Yala.  El cuerpo sin vida de Michel Yulieth Lara García, de 12 años, fue encontrado el 2 de Mayo de 2020 con signos de violencia sexual y física en los alrededores de la comunidad.

Actualmente, realizamos una cooperación con la comunidad para la obtención de filtros de agua. Por este motivo, las Mujeres Guerreras ya nos habían informado de su desaparición. Frente a las negativas de las autoridades locales, así como las respuestas de la policía de que debían “llenarse de paciencia”, la comunidad emprendió una búsqueda agotadora de tres días, a través de potreros y arbustos hasta dar finalmente con el cuerpo desmembrado de Michel. Poco después, se conoció al asesino: un habitante de una comunidad cercana, exmilitar.

Desde RICO manifestamos nuestro rechazo absoluto ante el feminicidio, pero queremos contextualizar nuestro uso de ese término.

Los feminicidios, como muchas otras cosas, no nos afectan a todes por igual. Las mujeres y niñas rurales, racializadas y de clase trabajadora están en mucho más riesgo de sufrir violencia sexual y física. Empezando por el control de los comportamientos y los cuerpos de las mujeres, el feminicidio es el punto más extremo de un espectro de violencia. Dado que las mujeres y niñas no existen en homogeneidad, sino en una diversidad de condiciones históricas, la distribución de las violencias está sujeta a dichas condiciones.

“No se puede descolonizar sin despatriarcalizar” propone María Galindo. No es una coincidencia que los feminicidios en América Latina hayan tenido un crecimiento acelerado en los últimos años, ni tampoco que los métodos se hayan vuelto más crueles, al mismo tiempo que los territorios de Abya Yala han sido abiertos al apetito voraz del capital y el extractivismo. En América Latina, tanto la tierra como los cuerpos de las mujeres han sido vistos históricamente como territorios de conquista. Aunque el Estado y organizaciones internacionales establezcan leyes que garanticen la equidad de género y realicen programas que protejan los derechos de las mujeres, al permitir a multinacionales la continua explotación de las comunidades racializadas y empobrecidas, éstos contribuyen a la militarización y a la creación de problemas sociales en dichos territorios.

Lo anterior no es una disculpa del perpetrador, ni tampoco una negación del rol de los hombres rurales y urbanos en el mantenimiento del orden dominante.

Para construir esos mundos otros, en el que todes podamos coexistir con la vida en paz, la masculinidad y la relación con los territorios debe ser re-construida, re-sentipensada. Para construir esos mundos otros, como dice Francia Márquez, “vamos a cambiar el modelo económico de muerte, para darnos paso a construir un modelo económico que garantice la vida”.

Por todas las mujeres que han sido víctimas de violencia, por Michel, hagamos posibles esos mundos otros.

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