¿Qué hacemos?

Fomentamos el intercambio de saberes y la coordinación de acciones conjuntas desde lo local y lo global que fortalezcan las estructuras asociativas y las prácticas de soberanía comunitaria con una perspectiva diferencial y de género, así como los esfuerzos de activismo y defensa del territorio, junto  a líderes, colectivos y comunidades rurales y urbanos en América Latina y Europa.

Principios

Abordamos nuestro trabajo siempre desde la integralidad. Aunque cada uno de nuestros procesos sienta un enfoque particular, según los territorios que abarque y las prioridades de sus habitantes, todos y cada uno de estos se enmarcan dentro de los cuatro principios centrales a continuación. 

Entendemos la asociatividad como las dinámicas de colaboración no jerárquica entre actores con objetivos comunes, en las que priman el afecto, la confianza y el cuidado.

Los elementos fundamentales de la asociatividad son:

  • Comunicación: La comunicación debe ser activa, transparente y cariñosa para lograr un espacio en el que se comparten logros e inconformidades y de esta manera seguir creciendo desde lo colectivo.
  • Confianza: Las relaciones afectivas, la comunicación transparente y los mecanismos colectivos de decisión y acción permiten consolidar una cooperación transparente entre los actores.
  • Liderazgo: El liderazgo y la responsabilidad distribuida entre todos los miembros aseguran que el trabajo y la toma de decisiones no se concentren en pocas manos; cuando todxs tomamos liderazgo, aceptamos también una responsabilidad frente a los demás. 

En RICO, buscamos fortalecer las dinámicas asociativas, tanto en el marco de la articulación de redes a nivel regional e internacional, como al interior de cada uno de los procesos.

Para lograr este cometido, 

  • Impulsamos iniciativas para el intercambio de saberes y la colaboración interdisciplinaria e intercultural en torno a todos los temas de trabajo de la Red.
  • Abrimos espacios de diálogo sobre la importancia del liderazgo comunitario, la participación equitativa de las mujeres y las formas de crear colectividad desde el afecto y la confianza.
  • También ofrecemos formaciones y apoyo en torno al fortalecimiento organizativo, incluyendo temas como constitución jurídica, mecanismos de decisión, contabilidad y recaudación de fondos.

La soberanía comunitaria es la autonomía de una comunidad para decidir y practicar el vivir bien, en armonía con el territorio y con sus valores ancestrales.

Los elementos fundamentales de la soberanía comunitaria son:

  • Autogestión: La capacidad de cultivar los alimentos, conseguir el agua potable, generar energía, ejercer la medicina y otras actividades de subsistencia, desde un diálogo de saberes entre las prácticas ancestrales y las nuevas tecnologías.
  • Responsabilidad: La soberanía implica la responsabilidad por preservar la vida y el equilibrio en el territorio que nos acoge, entendiendo que el territorio (los ríos, los bosques, las montañas) puede proveer todo lo necesario para lograr la vida anhelada.
  • Identidad: La soberanía comunitaria es una forma de vida que reproduce los valores ancestrales comunitarios a través de un diálogo intergeneracional para lograr condiciones favorables para el desarrollo integral.
  • Interdependencia: El intercambio de conocimientos, experiencias, bienes y servicios entre comunidades constituye un elemento de consolidación y fortalecimiento de la soberanía comunitaria.

Apoyamos procesos de soberanía comunitaria a través de:

  • Espacios de formación en diálogo entre los conocimientos ancestrales y las nuevas tecnologías para la satisfacción de necesidades básicas, por ejemplo a través de las energías renovables, el acceso al agua, huertas familiares, plantas medicinales, entre otros.
  • El ejercicio de memoria, posicionamiento y visibilización de aquellos conocimientos que constituyen la identidad e historia de las comunidades en los distintos escenarios y acciones que se desarrollen dentro y fuera del territorio.
  • La realización de actividades cotidianas que permitan el conocimiento y reconocimiento cada vez más profundo del territorio como el espacio que abriga la vida y las relaciones humanas.
  • Encuentros e intercambios entre comunidades de experiencias relacionadas con los conocimientos ancestrales y las dinámicas territoriales.

El género es una construcción cultural de lo que significa ser mujer y hombre, que podemos transformar hacia formas más equitativas y respetuosas de ser unos con otros y con el territorio.

Esta apuesta se fundamenta en los siguientes elementos:

  • Equidad: Esquemas de participación en las que hombres, mujeres y personas de género no binario puedan sentirse seguras, expresar su voz y ser tomadas en cuenta, así como la adecuada distribución de beneficios y responsabilidades entre estos grupos diversos.
  • Afecto: La creación de lazos de afecto, confianza y amistad entre hombres, mujeres, personas diversas, e incluso seres no-humanos, que requieren una reflexión constante sobre cómo y a quién podemos amar.
  • Cuidado: Vivir estas relaciones afectuosas de manera saludable depende también de cómo nos cuidamos mutuamente, procurando siempre que nuestras palabras y acciones contribuyan a protegernos física y psicológicamente unos a otros así como al territorio y a seres no-humanos.

En RICO, nuestra apuesta de género y nuevas masculinidades incluye las siguientes actividades:

  • Talleres y ejercicios de reflexión crítica sobre los impactos del patriarcado en nuestros cuerpos y el territorio, incluida la violencia de género, y sobre herramientas personales y colectivas para pensar y construir nuevas masculinidades basadas en el afecto y el cuidado por lo humano y lo no-humano.
  • Actividades que fortalecen el liderazgo femenino a nivel personal, familiar y comunitario desde la soberanía productiva de las mujeres, la distribución equitativa del trabajo de cuidado y el posicionamiento como lideresas de peso.
  • Acciones de concientización de instancias de violencia de género y feminicidio y apoyo para mujeres en estado de amenaza o vulnerabilidad.
  • Instancias colectivas de cuidado a nivel comunitario y de red en las que se aborda la salud mental, así como acciones de apoyo en casos de amenaza y violencia.

Nuestras acciones buscan asegurar nuestra participación en los centros de decisión, de manera que podamos tener incidencia sobre la institucionalidad y la opinión general en beneficio de la dignidad del territorio y sus habitantes.

Esta apuesta se fundamenta en los siguientes elementos:

  • Denuncia: Análisis y visibilización de impactos y problemáticas sociales, económicas, ambientales y culturales que afectan negativamente la vida y la dignidad de seres humanos y no-humanos.
  • Construcción: Acciones de reparación de nuestros ecosistemas y comunidades a partir del cuidado mutuo, que además ofrecen ejemplo sobre formas alternativas de vida en armonía con la Tierra y con el otro.
  • Cambio de narrativa: Ejercicios de resignificación de nuestros vínculos comunitarios y con la Tierra, con el objetivo de generar nuevos discursos y prácticas que faciliten nuestra supervivencia como ecosistema planetario. 

En RICO, nuestra apuesta de incidencia incluye las siguientes actividades:

  • Acciones encaminadas a participar, proponer e impactar en centros de decisión (municipio, departamento, gobierno nacional, empresas, cabildo-gobernación, etc).
  • Campañas de comunicaciones y pedagogía para fomentar cambios de narrativa en la opinión pública
  • Implica el desarrollo de críticas y propuestas para la gestión del territorio, con viabilidad económica, jurídica, de política pública, etc. 
  • Acciones de visibilización y denuncia de los impactos socioambientales de proyectos extractivistas, la corrupción, la violencia paramilitar o de género.
  • Acciones de restauración de ecosistemas, protección de la biodiversidad y cuidado de seres no-humanos.

Procesos

RICO ofrece varios Grupos de Trabajo Articuladores en los que los miembros de la red pueden establecer diálogos con otros colectivos y actores que estén trabajando en torno a un mismo tema, fomentando el intercambio de saberes y la colaboración.  Cada grupo de trabajo define su propia dinámica en la que todos los participantes son a la vez líderes, por supuesto, siempre en consonancia con los cuatro principios.